Hechos 17:27-29
La Biblia declara que Dios creó al hombre. Como Creador, Dios es el origen del hombre. Leamos Génesis 2:7, que dice: “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida y fue el hombre un ser viviente”. Dios usó el polvo para formar el cuerpo físico del hombre y luego sopló en ese cuerpo aliento de vida, lo cual hizo que el cuerpo cobrara vida. Como resultado, el hombre llegó a ser un alma viviente. En Génesis 2:7 tenemos una gran evidencia de que Dios es el origen de la vida humana. En este sentido, el hombre no fue simplemente creado por Dios, sino que fue producido por Él. Las Escrituras no nos dicen que Dios hubiera soplado aliento de vida en los animales. Únicamente al crear al hombre, Dios sopló aliento de vida en él.
Juan 1:12-13, 2 Pedro 1:4
La Biblia también revela que cuando nos arrepentimos y creemos en el Señor Jesús, nacemos de Dios. Una cosa es ser producidos por Dios, y otra muy distinta es nacer de Él. Todos los seres humanos son el linaje de Dios por haber sido producidos por Él, pero los creyentes son hijos de Dios porque nacieron de Él. La Biblia en ningún lugar indica que el linaje de Dios, los seres humanos que Él produjo, tengan la vida y la naturaleza divinas. Pero el Nuevo Testamento sí revela que los creyentes, aquellos que han nacido de Dios, poseen la vida divina y son participantes de la naturaleza divina. Los creyentes son los hijos de Dios debido a que nacieron de Él por medio de la regeneración.
2 comentarios:
La palabra que se tradujo “espíritu” en Proverbios 20:27 es la misma palabra hebrea que fue traducida “aliento” en Génesis 2:7. Esto revela que el aliento de vida que Dios sopló en el hombre es el elemento del espíritu humano. De hecho, el aliento de vida llegó a ser el espíritu del hombre. Lo que queremos subrayar nuevamente es que la Biblia indica claramente que Dios produjo al hombre. No podemos decir que el hombre nació de Dios cuando fue creado por Él, pero sí podemos afirmar que el hombre fue producido por Dios. Dios formó el cuerpo del hombre, sopló el aliento de vida en él, y así el hombre fue hecho un ser viviente. De este modo, Dios produjo al hombre, y en este sentido, el hombre es el linaje de Dios.
En Hechos 17:28 y 29 Pablo declara que, como linaje de Dios, todos los seres humanos viven, se mueven y existen en Él. Esto es verdad en el sentido de que la vida humana se produjo a partir del aliento que Él infundió en el primer hombre. Debido a que poseemos tal vida humana, todos vivimos, nos movemos y somos en Dios. Sin embargo, debido a que nosotros los creyentes nacimos de Dios y poseemos la vida y naturaleza divinas, ahora vivimos, nos movemos y somos en Dios, no solamente por el aliento que Dios sopló en el hombre, sino también porque actuamos en la Persona divina.
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