viernes, 10 de agosto de 2007
El Primogenito Hijo de Dios
Pablo, en su mensaje de Hechos 13, indicó que Cristo en Su resurrección llegó a ser el Hijo primogénito de Dios. Él relacionó Salmos 2:7 con el Cristo resucitado, para mostrar que la resurrección representó un nacimiento para Cristo. Quizás no hayamos visto que la resurrección de Cristo fue Su nacimiento. Conforme a la Biblia, en la resurrección, Dios engendró a Cristo en Su humanidad, para que fuese hecho Su Hijo primogénito. El Hijo unigénito de Dios corporifica la vida divina, pero el Hijo primogénito de Dios propaga dicha vida. En la resurrección, Él nació y llegó a ser el Hijo primogénito de Dios, con el fin de propagar la vida divina.
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2 comentarios:
Al “cavar” en la Palabra, Pablo encontró también que Cristo en Su resurrección llegó a ser todas las cosas santas y fieles, las cosas confiables y seguras de David. Él se dio cuenta de que “las misericordias firmes de David” (Is. 55:3) se referían a Cristo en Su resurrección. Hoy a algunos les gusta cantar el Salmo 89:1, que dice: “Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente; de generación en generación haré notoria Tu fidelidad con mi boca”.
Tal vez canten el Salmo 89:1 sin entender adecuadamente qué es la misericordia. Es posible que piensen que se refiere simplemente a un sentimiento de lástima que Dios nos tiene; no obstante, según el entendimiento que tenía Pablo, las misericordias del Señor eran Cristo mismo en Su segundo nacimiento, es decir, en Su resurrección. La manera en la que Pablo ahondó en las Escrituras fue maravillosa; cuán admirable es su dedicación y estudio. En Hechos 13, Pablo predicó al Cristo todo-inclusivo.
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