lunes, 10 de marzo de 2008

Pecadores en las Manos de un Dios Airado - Parte 2

Jonathan Edwards - sermón predicado en julio de 1741.

La observación de estas palabras en las que voy a insistir ahora es ésta: "No hay otra cosa que mantenga a los hombres impíos fuera del infierno en todo momento que el mero placer de Dios." Por el mero placer de Dios quiero significar su placer soberano, su voluntad arbitraria, no restringida por ninguna obligación, ni impedida por ninguna dificultad, ni ninguna otra cosa; como si la pura voluntad de Dios no tuviera ni un momento,en el menor grado, o en ningún otro aspecto, ningún lugar en la preservación de los impíos. La verdad de esta observación aparece al considerar lo siguiente:
1. Dios no desea en ningún instante hacer muestra de su poder arrojando a los impíos en el infierno. Los manos de los hombres no pueden ser fuertes cuando Dios se levanta; el más fuerte no tiene poder para resistirle, ni puede librarse de sus manos. El no sólo es capaz de arrojar a los impíos en el infierno, sino que puede hacerlo fácilmente. Algunas veces un príncipe terrenal se encuentra con la dificultad de sujetar a un rebelde que ha encontrado medios para fortificarse a sí mismo, y se ha hecho fuerto por el número de sus seguidores. Pero no es así con Dios. No hay Fortaleza que sea defensa contra el poder de Dios.
Aunque mano se una con mano, y una vasta multitud de los enemigos de Dios se combinen y asocien, son fácilmente quebrados en pedazos. Son como grandes montones de paja ligera ante el torbellion; o grandes cantidades de rastrojo seco ante llamas devoradoras. Encontramos fácil pisotear y aplastar un gusano que vemos arrastrarse en la tierra; también es fácil para nosotros cortar o chamuscar un hilo delgado que agarre cualquier cosa; y así es fácil para Dios, cuando le place, arrojar a sus enemigos al infierno. ¿Qué somos nosotros para que permanezcamos de pie frente a El, ante cuya reprensión la tierra tiembla, y las rocas son arrojadas?
2. Ellos merecen ser echados en el infierno; de manera que si la justicia divina se encuentra en el camino, no hay objeción eficaz contra el uso del poder de Dios para destruirlos. Antes, por el contrario, la justicia clama fuertemente por un castigo infinito de sus pecados. La justicia divina dice del árbol que da a luz las uvas de Sodoma, "córtalo, ¿para qué inutiliza también la tierra?" (Luc. 13:7). La espada de la justicia divina está en cada momento blandeada sobre sus cabezas, y no es otra cosa que la misericordia arbitraria y la pura voluntad de Dios que la detiene.
3. Ellos ya están bajo una sentencia de condenación al infierno. No sólo merecen justamente ser arrojados alli, sino que la sentencia de la ley de Dios, esa regla eterna e immutable de justicia que Dios ha fijado entre El y la humanidad, ha ido en su contra, y permanece en su contra; de manera que ya están dispuestos para el infierno. "El que no cree, ya ha sido condenado" (Juan 3:18). De modo que cada inconverso pertenece propiamente al infierno; ese es su lugar; de alli es él. "Vosotros sois de abajo" (Juan 8:23), y allí estáis atados; es el lugar que la justicia, la palabra de Dios, y la sentencia de su ley immutable les han asignado.
4. Ellos ahora son los objetos de ese mismo enojo e ira de Dios que es expresado en los tormentos del infierno. Y la razón por la que no bajan al infierno en cualquier momento, no es porque Dios, en cuyo poder están, no está entonces muy enojado con ellos, como lo está con muchas criaturas miserables que ahora están siendo atormentadas en el infierno, y allí sienten y experimentan el furor de su ira. Si, Dios está más eno-jado con otros tantos que ahora están en la tierra; sí, sin duda lo está con muchos que están ahora en estacongregación, con quienes está airado con más facilidad que con muchos de los que se encuentran ahora en las llamas del infierno. Pero no es porque Dios se haya olvidado de su impiedad ni se resienta por ello la razón por la que no desata su mano y los corta. Dios no es enconjunto como uno de ellos, para ellos su condenación no se duerme; el abismo está preparado, el fuego ya está listo, el horno esta caliente, listo para recibirlos; las llamas se inflaman y arden. La espada resplandeciente está afilada y se sostiene sobre ellos, y el abismo ha abiertosu boca bajo ellos.
5. El diablo esta listo para caer sobre ellos y asirlos para sí; momento que Dios permitirá. Ellos le pertenecen; él tiene sus almas en su posesión y bajo su dominio. La Escritura los representa como sus buenas dadivas (Luc.11:13). Los demonios los vigilan; siempre están a su diestra por ellos; permanecen esperando por ellos como leones hambrientos y codiciosos que ven su presa y esperan tenerla, pero por el momento se retienen. Si Dios retirara su mano, por la cual ellos son restringidos, volarían sobre sus pobres almas. La serpiente antigua los mira con asombro; el infierno abre su amplia boca para recibirlos; y si Dios lo permitiera serían apresuradamente tragados y se perderían.
6. En las almas de los impíos reinan principios infernales que estuvieran actualmente encendidos y llameando en el infierno de fuego si no fuera por las restricciones de Dios. En la naturaleza de cada hombre carnal está colocado un fundamento para los tormentos del infierno. Hay esos principios corrompidos reinando y en plena posesión de ellos, que son la semilla del infierno de fuego. Estos principios son activos y poderosos, excesivos y violentos en su naturaleza, y si no fuera por la mano restringente de Dios pronto estallarían y se inflamarían de la misma manera que loharían las corrupciones y enemistad en los corazones de las almas condenadas, y engendrarían los mismos tormentos que crean en ellos. Las almas de los impíos son comparadas en la Escritura al mar en tempestad (Is.57:20). Por el presente, Dios restringe su impiedad por medio de su gran poder, de la misma manera en que hace con las coléricas ondas del mar turbulento, diciendo, "hasta aquí llegarás y no pasarás;" pero si Dios retirara ese poder restringente, rápidamente se llevaría todo por delante. El pecado es la ruina y la miseria del alma; es destructiva en su naturaleza; y si Dios lo dejara sin restricción no faltaría nada para hacer al alma algo perfectamente miserable. La corrupción del corazón del hombre es inmoderada e ilimitada en su furia; y mientras el impío vive aquí es como un fuego contenido por las restricciones de Dios, que si fuera dejado en libertad atacaría con fuego el curso de la naturaleza; y ya que el corazón es ahora un montón de pecado, de no ser restringido, inmediatamente convertiría el alma en un horno ardiente, o en un horno de fuego y azufre.
7. No es seguridad para los impíos el que en ningún momento haya medios visibles de la muerte a la mano. No es seguridad para un hombre natural el que está ahora en salud ni el que no vea ninguna manera en la que pueda ahora partir inmediatamente de este mundo por algún accidente, ni el que no haya ningú peligro visible en ningún aspecto en sus circunstancias. La experiencia múitiple y continua del mundo en todas lasedades muestra que no hay evidencia de que un hombre no está en el borde de la eternidad, y de que el próximo paso no sea en otro mundo. Lo invisible, el olvido de modos y medios por los que las personas salen súbita- mente del mundo son innumerables e inconcebibles. Los hombres inconversos caminan sobre el abismo del infierno en una cubierta podrida, y hay innumerables lugares tan débiles en esta cubierta que no pueden soportar su peso; lugares que además no se ven a simple vista. Las flechas de la muerte vuelan a mediodía sin ser vistas; la vista más aguda no las puede discerner. Dios tiene tantas maneras diferentes e inescrutables de tomar al impío fuera del mundo y enviarlos al infierno, que no hay nada que haga parecer que Dios tuviera necesidad de estar a expensas de un milagro, o salirse fuera del curso de su providencia, para destruir al impío en cualquier instante. Todos los medios por los que los impíos parten del mundo están de tal manera en las manos de Dios, y tan universal y absolutamente sujetos a su poder y determinación, que no depende sino de la pura voluntad de Dios el que los pecadores vayan en cualquier momento al infierno, el que los medios nunca sean usados o estén involucrados en el caso.
8. La prudencia y el cuidado de los hombres natu- rales para preserver sus propias vidas, o el cuidado de otros para preservarlos a ellos, no les brinda seguridad en ningú momento. De esto dan testimonio la providencia divina y la experiencia universal. Hay la clara evi- dencia de que la propia sabiduría de los hombres no es seguridad para ellos cuando están frente a la muerte; si fuera de otra manera veríamos alguna diferencia entre los hombres sabios y politicos y los demás con respecto a su propensión a una muerte temprana e inesperada; pero ¿cómo es esto en los hechos? "También morirá el sabio como el necio" (Ecl.2:16).
9. Todas las luchas y maquinaciones que los hom- bres impíos usan para escapar del infierno, mientras continúan rechazando a Cristo, permaneciendo así como impíos, no les libra del infierno en ningún momento. Casi todo hombre natural que oye del infierno se adula a sí mismo de que escapará; depende de sí mismo para su seguridad; se lisonjea a si mismo en lo que ha hecho, en lo que está haciendo, o en lo que intenta hacer. Cada quien dispone cosas en su mente sobre cómo evitará la condenación, y se engaña a si mismo planeando su propio bien, y pensando que sus esquemas no fallarán. Ellos oyen sin embargo que son pocos los que se salvan, y que la mayor parte de los hombres que han muerto hasta ahora han ido al infierno; pero cada quien se imagina que planea mejores cosas para su escape que lo que otros han hecho. El no pretende ir a ese lugar de tormento; dice dentro de si que intenta tomar cuidado eficaz, y ordenar las cosas de tal manera que no falle.
Pero los hijos insensatos de los hombres se engañan miserablemente a Si mismos en sus propios esquemas, y en confianza de su propia fuerza y sabiduria; no confían en más que una mera sombra. La mayoria de esos que hasta ahora han vivido bajo los mismos medios de gracia y han muerto, han ido indudablemente al infierno; la razón no es que ellos no eran tan sabios como los que ahora estan vivos; no fue porque no planearon cosas que les aseguraran su escape. Si pudiéramos hablar con ellos, y preguntaries, uno por uno, si ellos esperaban cuando vivos y cuando oian hablar acerca del infierno que serian objetos de esa miseria, indudablemente escucharíamos uno por uno contestar: "No, yo nunca pretendí venir aquí; había dispuesto las cosas de otra manera en mi mente; pensé haber planeado el bien para mi; ideé un buen patrón. Intenté tomar un cuidado eficaz; pero vino sobre mí inesperadamente. No lo esperaba en ese momento y de esa manera; vino como un ladrón. La muerte me burló. La ira de Dios fue demasiado rápida para mi. 0h mi maldita insensatez! Me estaba engañando y agradando con sueños vanos acerca de lo que yo haría en el más allá; y cuando me encontraba diciendo, 'paz y seguridad,'vino sobre mi destrucción repentina."
10. Dios en ningún momento se ha puesto bajo ninguna obligación por alguna promesa que haya dado, de mantener al hombre natural fuera del infierno. Ciertamente Dios no ha dado promesas acerca de la vida eterna o de alguna liberación o preservación de la muerte eterna, sino aquellas que están contenidas en el pacto de gracia, las promesas son sí y amén. Pero segu- ramente aquellos que no son hijos del pacto, que no creen en ninguna de las promesas, no tienen interés en las promesas del pacto de gracia, y no tienen interés en el Mediador del pacto. De manera que, aunque alguno haya tenido imagi- naciones y pretensiones acerca de promesas hechas a hombres naturales que buscan con sinceridad, es claro y manifiesto que no importa los dolores que un hombre natural sufra en la religión, ni las oraciones que haga, asta que no crea en Cristo, Dios no está de ninguna anera bajo la obligación de librarlo en ningún momento de la destrucción eterna. De manera que así es que los hombres naturales son tornados en la mano de Dios sobre el abismo del infierno; se han merecido el fiero abismo, y ya están sentenciados a él; Dios ha sido terriblemente provocado, su ira es tan grande hacia ellos como la de esos que están actualmente sufriendo las ejecuciones de la furia de su ira en el infierno, y no han hecho nada en lo más mínimo para apaciguar o disminuir ese enojo, ni está Dios atado en lo más minimo a ninguna promesa de levantarlos en ningún momento.
El diablo está esperando por ellos, el infierno está abierto de par en par para ellos, las llamas se reúnen y centellean a su alrededor, los atraparán y tragarán; el fuego contenido en sus corazones está luchando para estallar; y ellos no tienen ningún interés en ningún mediador; no hay medios al alcance que les puedan servir de seguridad. En resumen, no tienen refugio, nada de que aferrarse; todo lo que los preserva en todo instante es la pura voluntad y la paciencia no pactual ni obligada de un Dios encolerizado.

Pecadores en las Manos de un Dios Airado - Parte1

Jonathan Edwards - sermón predicado en julio de 1741
"A su tiempo su pie resbalará" (Deuteronomio 32:35).


En este versículo la venganza de Dios amenazaba sobre los israelitas impíos e incrédulos, que eran el pueblo visible de Dios, y quienes vivieron bajo los medios de la gracia; pero quienes no obstante todas los obras maravillosas de Dios para con ellos, permanecieron (como dice el v.28) desprovistos de consejos, no teniendo entendimiento en ellos. De todos los cultivos del cielo, sacaron a luz frutos amargos y venenosos; como en los dos versículos que preceden al texto. -La expresión que he escogido para mi texto, A su tiempo su pie resbalará, parece indicar las siguientes cosas con respecto al castigo y destrucción a que están expuestos estos impios israelitas.

viernes, 31 de agosto de 2007

MI RECHAZO AL DESCANSO

Escuchar la voz de Dios

Al igual que Pedro, yo siempre he tenido la tendencia de actuar con impulsividad, de estar ocupado, de tratar y de hacer que algo suceda. Pero he comenzado a creer a la voz de Dios que me dice que lo más importante es estar atento a Su presencia dentro de mi corazón y escucharle. Cuando no tomamos tiempo para escuchar ese silbo apacible y delicado (1 Reyes 19:12, 13), nuestras mejores intenciones no logran nada. Sin el silencio, nuestras palabras pierden su significado.

HUMANIDAD

La humanidad fue creada con un espíritu humano para buscar a Dios
Hechos 17:27-29

La Biblia declara que Dios creó al hombre. Como Creador, Dios es el origen del hombre. Leamos Génesis 2:7, que dice: “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida y fue el hombre un ser viviente”. Dios usó el polvo para formar el cuerpo físico del hombre y luego sopló en ese cuerpo aliento de vida, lo cual hizo que el cuerpo cobrara vida. Como resultado, el hombre llegó a ser un alma viviente. En Génesis 2:7 tenemos una gran evidencia de que Dios es el origen de la vida humana. En este sentido, el hombre no fue simplemente creado por Dios, sino que fue producido por Él. Las Escrituras no nos dicen que Dios hubiera soplado aliento de vida en los animales. Únicamente al crear al hombre, Dios sopló aliento de vida en él.
Juan 1:12-13, 2 Pedro 1:4
La Biblia también revela que cuando nos arrepentimos y creemos en el Señor Jesús, nacemos de Dios. Una cosa es ser producidos por Dios, y otra muy distinta es nacer de Él. Todos los seres humanos son el linaje de Dios por haber sido producidos por Él, pero los creyentes son hijos de Dios porque nacieron de Él. La Biblia en ningún lugar indica que el linaje de Dios, los seres humanos que Él produjo, tengan la vida y la naturaleza divinas. Pero el Nuevo Testamento sí revela que los creyentes, aquellos que han nacido de Dios, poseen la vida divina y son participantes de la naturaleza divina. Los creyentes son los hijos de Dios debido a que nacieron de Él por medio de la regeneración.

jueves, 30 de agosto de 2007

CONOCEREIS LA VERDAD

MARGARET E. BARBER
Una misionera casi abandonada en una aldea solitaria, sin sostenimiento ni ministerio aparente, es usada maravillosamente por Dios para instruir a una generación de jóvenes obreros en China.
La fragancia de su perfume
Margaret E. Barber es un nombre bastante desconocido, no sólo en el mundo, sino también entre los cristianos.
Fue misionera, pero bien diferente de David Livingstone o Hudson Taylor, que realizaron grandes cosas por el Señor. El área de su obra estuvo restringida a sólo una pequeña aldea de la China. Ella escribió, mas no fue como Carlos Wesley o Isaac Watts, cuyos himnos aparecen en casi todos los himnarios. Ella amaba al Señor, pero aunque había alcanzado gran madurez espiritual, no fue como Madame Guyon, Andrés Murray o F.B. Meyer, que dejaron muchas publicaciones edificantes para las generaciones futuras. Se asemejaba a una pasajera solitaria, que entró a este mundo silenciosamente en 1869 en Peasenhall, Suffolk (Inglaterra), y que sesenta y un años más tarde partió también silenciosamente. En su vida, ella respondió al llamado del Señor dos veces, para dejar su familia, su tierra natal y viajar a China, un país bastante desconocido y atrasado en aquella época. Entregó silenciosamente el mejor período de su vida al Señor, y le fue fiel hasta la muerte.
No fue en vano
Cuando Miss Barber fue sepultada, un hermano citó la historia de María de Betania (Juan 12:1-8) diciendo que ella también había hecho todo cuanto pudo. Más tarde, el hermano Watchman Nee, que no estaba presente en el funeral, y que fue grandemente influenciado por ella en su vida espiritual, hizo la siguiente observación: “Ella realmente se desperdició para el Señor”.
Algunos hermanos jóvenes de China, que fueron muy ayudados por ella, se preocupaban por su actitud y se admiraban porque no salía a dirigir reuniones y a trabajar activamente en otros lugares. Por el contrario, vivía en aquella pequeña aldea donde nada acontecía. Aquello parecía realmente un derroche.
Hasta el mismo hermano Nee, que más tarde se ‘desperdició’ por aproximadamente veinte años en una prisión, en aquella época la visitaba y casi le gritaba: “Nadie conoce tanto al Señor como usted, y su conocimiento de la Biblia es también profundo y vivo. ¿Usted no ve las necesidades a su alrededor? ¿Por qué no hace algo? Usted parece que vive aquí sentada sin hacer nada; está gastando su tiempo, su energía, su dinero, todo en vano”. Hoy, muchos años después, podemos entender su actitud. Dios estaba plantando una semilla de vida en la China, una semilla solitaria, humilde y oculta. El Señor hizo que brotase y fructificase abundantemente. Pero lo más maravilloso es que Dios hizo que diese fruto más tarde, cuando ella no podía saberlo.
Una luz fuerte
Quienes están familiarizados con el libro “La vida cristiana normal”, de Watchman Nee, descubren que él frecuentemente se refiere a una hermana ya mayor que ejerció la influencia más grande en su vida. Se trata precisamente de la hermana Margaret E. Barber. Cuando supo que el Señor se la había llevado, él dijo: “Ella era una persona muy profunda en el Señor; su comunión con el Señor y su fidelidad a él, a mi modo de ver, son muy difíciles de hallar en el mundo”. Más tarde, en sus mensajes, en la comunión y en las conversaciones privadas, la mencionaba a menudo. La describía como “una cristiana brillante; cualquier persona que entraba en su cuarto, ya sentía la presencia de Dios.” En 1933, cuando el hermano Nee visitó Inglaterra y Estados Unidos, encontró muchos cristianos famosos. Con todo, después dijo: “Es difícil encontrar una persona como la hermana Margaret. Probablemente sólo un hermano pueda ser comparado con ella”. En 1936, cuando conversaba con un colega sobre el servicio y la obra de Dios, suspiró y dijo: “Si la hermana Margaret todavía estuviese aquí, nuestra situación sería muy diferente”.
Cuando el hermano Nee comenzó a trabajar para el Señor, resolvió que de cualquier manera tenía que obedecer la voluntad de Dios. Él pensaba que estaba obedeciendo la voluntad de Dios; sin embargo, todas las veces que se encontraba con la hermana Margaret y conversaba un poco, o leía un poco la Biblia con ella, descubría que estaba lejos del blanco. Cuando Miss Barber estaba viviendo en Pai Yan Tan, ella siempre hablaba con el Señor, pero el Señor no hablaba sólo a través de las palabras de ella, sino también a través de su persona. El hermano Nee dio una vez el siguiente testimonio: “Yo había oído muchas veces a personas hablar sobre la santidad, por eso resolví saber un poco más sobre esa doctrina. Tomé un Nuevo Testamento y encontré unos 200 versículos sobre el asunto. Los anoté y los clasifiqué, sin llegar todavía a saber lo que es la santidad. Me sentía vacío. Mas un día encontré una hermana mayor que era una persona santa. Desde aquel día mis ojos se abrieron y vi lo que era la santidad. Aquella luz era realmente fuerte. La luz aquella me hizo sufrir, y no pude dejar de ver lo que era la santidad.”
“Nada para mí”
En 1922, la hermana Margaret tenía más o menos 53 años, y el hermano Nee era muy joven, convertido hacía apenas dos años. Él tenía en su corazón muchos planes propios que esperaba que Dios aprobase. Pensaba cuán maravilloso sería si uno a uno se llegaran a realizar. Cuando él llevaba esos asuntos a la hermana Margaret, intentaba convencerla de que debían ser realizados. Pero después él daba testimonio: “Antes de abrir yo la boca para explicar mis planes, ella hablaba un poco y todo parecía demasiado para mí. La luz que de ella irradiaba me hacía sentir avergonzado. Descubrí que mi manera de hacer las cosas estaba llena de elementos naturales del hombre, y era muy carnal. Cuando la luz llegaba, algo sucedía y yo era llevado a una posición en que tenía que decir a Dios: “Señor, mi vida está concentrada en actividades carnales, mas aquí está una persona que no vive así. Ella sólo tiene un motivo y un deseo: vivir para Ti”. Miss Barber anotó estas palabras en una página: “Yo no quiero nada para mí misma; quiero todo para mi Señor”. Realmente toda la vida de Miss Barber estuvo de acuerdo con su oración.
Penurias e injusticias
La hermana Margaret fue enviada a China en 1899, y durante siete años enseñó en un colegio anglicano para niñas, al mismo tiempo que trabajaba para el Señor. Pero los colegas de trabajo se pusieron envidiosos de ella y la acusaron falsamente ante los líderes de la misión. Durante esta experiencia ella aprendió la lección de vivir silenciosamente bajo la sombra de la cruz. Prefirió sufrir la ofensa y no se defendió, hasta que el responsable de la misión la llamó de vuelta a Inglaterra y le dijo: “Yo te ordeno que no escondas nada”. Sólo entonces contó toda la verdad.
Ella reconoció haber sido muy ayudada espiritualmente por D.M. Panton, un hermano famoso por su conocimiento de profecía, quien influyó mucho sobre ella, al punto de llevarla a anhelar la venida del Señor. En aquella ocasión ella esperó tres años en Inglaterra, hasta que el Señor le abriese un nuevo camino para retornar a China. Pasó por grandes dificultades económicas. Ella dice que hasta para conseguir un pedazo de jabón necesitaba ejercitar su fe en el Señor.
Como a la edad de 42 años regresó a China, esta vez sin una misión que la sustentara. Aprendió, como Abraham, a esperar que Dios se responsabilizase de ella. Por causa del Señor, se fue al interior de la China. Casi llegó a desesperar por causa de las presiones, mas el Señor estuvo a su lado fortaleciéndola.
Cierta vez, en la mayor dificultad financiera, Miss Barber tenía su bolsa vacía y necesitaba pagar muchas cuentas. Entonces alguien le ofreció cierta cantidad para ayudarla, pero cuando le entregó la ofrenda, le aconsejó que no fuera fanática. Aunque realmente necesitaba mucho el dinero en aquel momento de angustia, lo rechazó. Se sentía responsable en ser fiel a Dios, y Dios tuvo que responsabilizarse de ella. Al día siguiente, sucedió una cosa maravillosa. El hermano Panton le envió desde Inglaterra una ofrenda urgente por telegrama. Miss Barber se comunicó con él, preguntándole por qué había enviado esa cantidad por telegrama. El respondió que no sabía, pero que durante la oración sintió que precisaba enviar aquella cantidad y que debía ser por telegrama.
Lecciones para jóvenes obreros
Realmente Miss Barber fue una persona de oración, que sabía mirar al Señor no sólo por sus necesidades cotidianas, sino que oraba también para que Dios abriese las puertas para su obra. El Señor le envió una compañera de trabajo y oración, veinte años más joven que ella, M.L.S. Ballord. Humanamente hablando, eran dos mujeres débiles que no tenían el fuerte sustento de una Misión. ¿Qué podían hacer por el Señor? Gracias a Dios, desde el punto de vista espiritual no eran de ningún modo débiles. Aunque en aquella época parecía muy difícil y remoto ganar la vasta China para Cristo, las dos misioneras sabían que para lograr esa meta era preciso que Dios levantase muchos hermanos jóvenes. Así que comenzaron a orar específicamente por eso durante 10 años, y el Señor realmente envió un gran avivamiento a un lugar cercano a donde ellas vivían y levantó a algunos hermanos jóvenes que amaban a Dios. Uno de ellos fue Watchman Nee.
Durante un año y medio, posiblemente en 1922, casi todos los sábados, el hermano Nee, junto con otros jóvenes, visitaban a Miss Barber para ser guiados por ella. Pero algunos fueron desistiendo porque ejercía la disciplina con tal seriedad, que no pudieron soportar su reprensión. El hermano Nee decía: “Ella reprende fuertemente y sin razón. Pero después de ser reprendido por ella, uno queda más aliviado.” Todas las veces que él iba a verla se preparaba para recibir una reprensión.
Hubo una época en que siete jóvenes se encontraban todos los viernes. En la reunión, el hermano Nee y otro joven responsable discutían ardientemente. El otro era cinco años mayor que Nee. Cada uno de ellos pensaba que su idea era mejor y criticaba el punto de vista del otro. A veces el hermano Nee se enojaba y no confesaba su error. Entonces iba a ver a la hermana Margaret al día siguiente y le contaba lo sucedido, esperando que ella resolviese el problema corrigiendo al hermano. Ella, sin embargo, inesperadamente reprendía al propio Nee, basándose en que la Biblia dice que el hermano más joven debe respetar al mayor. Al oír esto, el hermano Nee se defendía, diciendo: “No puedo hacer eso. El cristiano debe hacer todas las cosas con una razón”. Entonces Miss Barber le decía que la cuestión no era la razón, sino lo que la Biblia enseña. “Los más jóvenes deben obedecer a los mayores”. A veces, después de una acalorada discusión, el hermano Nee no conseguía dormir y lloraba toda la noche. El sábado acudía donde Miss Barber para contarle el motivo de su tristeza, esperando que ella fuera a actuar con justicia. Pero, después de oírla, él volvía a la casa y lloraba nuevamente. Estaba triste y enojado por no haber nacido antes, pues así no tendría que haber obedecido a aquél hermano, y el hermano tendría que obedecerle a él.
Cierta vez durante una discusión, el hermano Nee concluyó que tenía mucha razón y procuró convencer a Miss Barber de que su compañero estaba errado. Esta vez él pensaba que iba a vencer. Pero después de oírlo, Miss Barber respondió: “Si el otro hermano está errado o en lo cierto, es otro asunto. ¿Usted halla que se parece a una persona que está cargando la cruz, acusando a su hermano delante de mí? ¿Usted se parece a un cordero haciendo así?”. El hermano Nee dijo después: “Estas pocas palabras me avergonzaban mucho y nunca me olvidé de ellas”. Él pensaba que durante ese año y medio recibió la lección más preciosa de su vida. Así es cómo Miss Barber orientaba a los jóvenes.
“Debe aceptar ser quebrantado”
Más tarde, cuando el hermano Nee decidió trabajar para el Señor, visitó a la hermana Barber. Ella le preguntó: “Usted quiere trabajar para el Señor, pero ¿qué es lo que el Señor quiere que usted haga?”. Él respondió: “Yo quiero trabajar para él”. Pero la hermana Barber le dijo: “Y si Dios no quiere que usted trabaje, ¿qué va a hacer?”. Él respondió: “Yo sé que el Señor quiere que yo trabaje para él.” Entonces Miss Barber leyó Mateo 15, sobre la multiplicación de los panes. Después le preguntó: “¿Qué piensa usted sobre esto?”. Él respondió: “En aquella ocasión cinco panes y dos peces fueron colocados en las manos del Señor, pero después de la bendición, aquella comida satisfizo a más de cuatro mil personas”. Entonces Miss Barber le dijo: “Todos los panes en las manos del Señor fueron partidos y distribuidos, y aquellos que no fueran partidos, no podían suplir vida a los otros. Hermano, acuérdese que frecuentemente somos como un pan, hablando así con el Señor: ‘Señor, yo me entrego a ti’. Pero tenemos un deseo escondido en el fondo de nuestro corazón, y como que estuviésemos diciendo: ‘Oh, Señor, entregar y entregar; ofrecimiento, ofrecimiento; pero no me quebrantes’. Siempre esperamos que el pan sea colocado al lado, intocable, sin ser movido, y esto es muy agradable a la vista. Pero todos los panes en las manos del Señor están destinados a ser partidos. Y si usted no quiere ser quebrantado, entonces no se coloque en las manos del Señor.”
Un día ella estaba orando con el hermano Nee en una montaña, y después de leer Ezequiel 44, dijo: “Hermanito, hace veinte años atrás yo leí este capítulo; después feché la Biblia, me arrodillé orando a Dios y dije: “Señor, no me dejes servir a la casa, sino a Ti”. La razón que la llevó a orar de esta forma es porque había una clase de levitas, conforme Ezequiel 44, que activamente servían en el templo, pero no servían al Señor.
Este tipo de consejos de Miss Barber, dado a muchos hermanos, era más eficaz que millares de conferencias y mensajes.
Dejó que Dios trabajase en ella
No podemos dejar de preguntar: ¿Por qué Dios usó a esta hermana? ¿Cuál era el secreto de su ministerio? ¿Por qué tantas personas recibieron ayuda de ella? Evidentemente, su ministerio estaba basado en su vida espiritual. Probablemente los siguientes lemas del hermano Nee pueden ofrecernos una explicación mejor: “Lo que Dios enfatiza es lo que somos, más que lo que hacemos”. “La verdadera obra es la que emana de la vida”. “El servicio que tiene valor es siempre la manifestación de la vida de Cristo”. “Consagrarse a Dios no es trabajar para Dios, sino ser trabajado por Dios”. “Aquellos que no permiten que Dios trabaje en ellos, nunca pueden trabajar para Dios.”
La razón de por qué ella podía trabajar para el Señor fue porque dejó que Dios trabajase en ella, e hiciese en ella su obra formativa. Su corazón era como el de María Magdalena, totalmente vuelto hacia el Señor. Algunos meses después de haberse ido a estar con el Señor, alguien envió un paquete que pertenecía a Miss Barber, para el hermano Nee. Dentro había una hoja con estas palabras: “Oh Dios, yo te doy gracias porque existe un mandamiento que dice así: ‘Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, y con toda tu mente” (Mat.22:37).
De vez en cuando ella se enfrentaba con situaciones difíciles, y el precio requerido exigía todo lo que poseía, hasta su propia vida. Entonces levantaba su rostro bañado en lágrimas y decía al Señor: “Señor, para que yo pueda satisfacer todo tu corazón, quiero que mi propio corazón sea quebrantado”. Una vez el hermano Nee le preguntó: “¿Cuál es su experiencia en obedecer la voluntad de Dios?” Ella respondió: “Todas las veces que Dios demora en mostrar su voluntad, inmediatamente concluyo que dentro de mí todavía tengo un corazón que no desea obedecer su voluntad. Todavía tengo un deseo incorrecto dentro de mí. Esto puede ser comprobado a través de muchas experiencias”. Ella preguntaba muchas veces al hermano Nee: “¿Usted ama la voluntad de Dios?”. No preguntaba si él obedecía la voluntad de Dios.
Cierta vez ella argumentó con Dios respecto de cierto asunto. Sabía lo que Dios quería, y en su corazón ella también quería lo mismo, pero era muy difícil. Entonces el hermano Nee la oyó orar así: “Señor, yo confieso que no me gusta, pero por favor, no te rindas a mí. Espera un poco y ciertamente yo me rendiré a ti”. No quería que Dios se rindiese a ella, disminuyendo su exigencia. Nada era importante para ella, a no ser alegrar a su Maestro.
Muy acertadamente, dijo: “El secreto para entender la voluntad de Dios es: 95% querer obedecer a Dios y 5% entender”. Este acto revela que ella entendía profundamente la voluntad de Dios.
La casa se ha llenado de su perfume
Realmente Miss Barber se desperdició para el Señor, como el precioso ungüento mencionado en Juan 12:3. ¿Cuál fue el resultado? “…Y la casa se llenó del olor del perfume”. Que usted también pueda sentir la fragancia de ese perfume y ser atraído por el mismo Señor, a quien ella buscó y amó con todo su corazón, con toda su alma y con todo su entendimiento

miércoles, 15 de agosto de 2007

Mesas Redondas, Valle de Bravo, Mex.

Borrador, Actividades Propuestadas Ago 23-28
· Arriban Aeropuerto Toluca, Jueves 23, se instalan, adjustan, pasando a comer trucha en Amanalco de B.
· Viernes, Ago. 24 Dos Prepas de Amanalco de Becerro. Curso de Valores con Gerardo Paz, con Jeff Lewis y Cathe S. De las 8 de la mañana hasta las 2 de la tarde.
· Viernes, Ago. 24, noche, Avandaro,
1. 6:30 pm hasta 7pm, Registro, llegada
2. 7:00 pm hasta 7:15 Bienvenida, explicación del proposito.
3. 7:15 pm, Musica,
4. 8 pm, hasta las 9 tiempo dado a Gerardo Paz.

· Sabado, Ago 25,
1. 7:10 a.m. Mesas Redondas, café, Jugo de Naranja, Pan.
2. 8:10 a.m, Llegada de los demas, baño, registro.
3. 8:30 a.m. Jeff Lewis, COMO PUEDO DESCUBRIR MI IDENTIDAD SI NO TUVE PADRES ADECUADOS.
4. 9:15 Talleres
§ Escribiendo su Declaración de Visión y Misión, Profesora Angélica, de Universidad Xalapa.
§ Cathe S, Descubriendo sus propias necesidad emocionales, y como dar a los demás lo que necesitan.
§ Gustavo Figuroa, Importancia de Actitud.
§ Urs Bützberger, Como Reconocer UNA Oportunidad.
§ Mohammed, Entendiéndonos, y trasfondos de diferentes culturas.

5. 10:15 am a 10:45 Almuerzo-Desayuno
· 10:45-11:15 Musica
· 11:15-11:30 Warren Becerril, TENER IDEAS DIFERENTES.
· 11:30-11:45 Ladislao, Tener Perspectivo de Posibilidades Potenciales.
· 11:45-12:00 Yeshua Lopez, Sobreviviendo en el Mundo lleno de competencia.
· 12 a 1230pm, Mohammed, de Somaliland, Haciendo lo que sabemos en nuestro interior que es lo correcto.
· 12:30 a 1:15 p.m, Foro Abierta, Discusión de Invitados, contestando preguntas. En la Mesa, Jeff Lewis, Cathe S, Urs Bützberger, Presidente Raul Quintero, Gustavo F, Ladislao, Warren Becerril
· 1:15 Receso, agua, estirarse.
· 1:30 a 2:15 Presidente Municipal, Ing. Raul Quintero.
· 2:15 a 2:30 Retro Alimentación del grupo de adultos. Cinco personas cada uno 3 minutos.
· 2:30 a 3:30 Comida
· 3:30 Musica
· 4:00 p.m. BREAK OUT SESIONES.

1. Jeff Lewis, Ser exitosos en la Venta
2. Ladislao, formando equipo en el lugar laboral.
3. Cathe, la importancia de comunicaciones claras, basadas en relaciones basadas en servicio y amor, unos a otros.
4. Urs, potencial que existe para exportación y mercadeo, excelencia, cumplimiento, capital social.
5. Raúl, creando un gobierno político eficiente, que todos apoyan no solamente piden.
6. Erasmo Villafaña, Como crear un negocio que ocupa cada miembro de la familia.
7. Artes, Medios masivos y la necesidad de Valores, Angélica.
8. Formación de hábitos, no es entender intelectualmente, sino formar carácter, basado en hábitos que sean repetidas. Mohammed.

5 p.m. Premios, Diplomas, Reconocimientos.
5:30 El LLAMADO, a servir, comprometernos, hacer votos…Musica. Invitar a Jesus a Venir.
6:30 Vamos al Yate Lagar.
7:00 a 8:30 Tortas al bordo del Yate……..
Todos a sus hogares

lunes, 13 de agosto de 2007

LIDERAZGO

Cada Uno: Enseñe A Otro. Pablo enseña, en los versículos anteriores, que el propósito principal de un líder de la iglesia es entrenar a otros.
Pablo explicó esto al joven Timoteo. Su trabajo como líder de la Iglesia, era entrenar a los demás. Él debería tomar el entrenamiento que Pablo le daba y pasarlo a otros hombres fieles. Estos a su vez, deberían enseñar aun a otros hombres fieles y el ciclo debería continuar repitiéndose.

“Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (2 Ti 2:2).